Free Wikileaks!

Pedáneos

Una sana costumbre política dice que para evitar la arbitrariedad y el abuso en el gobierno debe establecerse una serie de equilibrios y contrapesos que controlen y así por ejemplo, en nuestro sistema político, los presidentes son controlados por los parlamentos, los alcaldes por los plenos y todos a la vez por ese tercer poder más o menos independiente que es la Justicia. Como se puede observar todos tienen que rendir cuentas ante alguien, lo que evita hasta cierto punto la arbitrariedad. Pues bien, todo ese delicado equilibrio entre pesos y contrapesos parece que quiere tener su excepción en los alcaldes pedáneos de la Colonia de Fuente Palmera, a Juzgar por el escrito que varios de estos presentan y que titulan: “Manifiesto para la restitución del respeto hacia la figura de los alcaldes pedaneos”. Cuyo punto primero es ni más ni menos que la exigencia en la restitución en su cargo de representante del alcalde de alguien que ya no goza de la confianza de este. ¿Se imaginan ustedes que los delegados del gobierno exigieran al presidente la restitución de alguno que fuese cesado por no gozar de la confianza de este o que los embajadores exigieran la restitución de un compañero al ministro de exteriores? No, y eso no es posible porque estamos hablando de una función delegada, y obviamente no se le puede pedir a nadie que delegue en alguien de quien no se puede fiar; y esto sin entrar en más detalles, pues no es éste el objeto de este artículo, es lo que ha sucedido con el pedáneo de Los Silillos.

La cuestión a discutir aquí es la planteada en la carta firmada por: “los alcaldes pedaneos que nos atrevemos” (ya de entrada éste el encabezamiento es completamente impropio, pues hace suponer, y me consta que no es así, que quién no firma también está de acuerdo con ellos solo que no se atreve) la cual seguidamente presentan, a mi juicio la única perla de sabiduría que puede encontrar en más de un folio de despropósitos: “¿deben seguir existiendo la figura de los alcaldes pedaneos?”. Ciertamente esa es la pregunta, aunque creo que la respuesta que más abajo se encuentra arruina completamente ese pequeño momento de lucidez, porque para nuestros pedaneos (al menos para los que “se atreven” a firman) su cargo, como la monarquía, el Volk o Catalunya, está fundamentado, no en un ordenamiento jurídico engarzado en un contrato social (la constitución) mediante el cual una sociedad se organiza libremente (la postura racional ya desde Rouseau); sino en ambiguos derechos consuetudinarios basado en los antepasados y la historia. Recuerdan aquello de “la unidad de destino”, pues algo parecido parecen ser la institución de los pedaneos para los cuales su cargo está legitimado no por las leyes del estado, sino por “los antepasados, los antecesores y la historia”. Es decir, por un lado tenemos un concepto civil moderno que ve al alcalde pedaneo como una figura jurídica de “delegado del alcalde” nombrado por este a propuesta de los vecinos de la aldea donde desempeña sus funciones y que no sirven para nada; y por el otro la figura mística del alcalde pedaneo que cual brujo, chamán o augur es el único capacitado para interpretar la voluntad de “su aldea”; y cuya creación posee un origen mítico ligado al mito fundacional del pueblo. Todo este esfuerzo de fantasía mitológica, cómo siempre en estos casos, no es más que un esfuerzo por tratar de buscarles a dichos alcaldes una legitimidad mayor que la que realmente tienen en base a la ley, una legitimidad con la que pretenden enmendarle la plana a los que según esa misma ley son los legítimos responsables de la soberanía municipal y que para ello han sido elegidos de forma democrática y de acuerdo con la ley.
Reconozcámoslo todos, la figura de los alcaldes pedaneos es completamente inútil desde el punto de vista de la mejora de las condiciones de las aldeas. Lo cierto es que siempre han sido más una figuras dedicadas a lanzarse contra el adversario político que tenían en frente que a tratar de ser una vía de comunicación eficaz entre la corporación municipal y los vecinos de las aldeas. Cuando están de acuerdo con el gobierno del municipio suelen ser pasivos y no oírseles ni un ruido, como quien dice; Por el contrario, cuando están en contra, su oposición no tiene límites; a veces ni siquiera los límites de la razón. En escasas ocasiones suelen ser figuras equilibradas, pero aun cuando lo son, el poco sentido del cargo que ocupan hace que personas con gran capacidad de contribuir a mejorar la vida de sus pueblos acaben perdidas en el marasmo del absurdo y pueden aprovechar muy escasamente su nombramiento. Por lo tanto quizás sería bueno que nuestro ayuntamiento abordara de una vez por todas este problema, cuya solución a mi juicio pasa por la creación de entidades locales autónomas en aquellas aldeas con más habitantes y de juntas vecinales de distrito en el resto y desterrar de una vez por todas a esas figuras míticas que en el mejor de los casos no sirven para casi nada y en el peor sólo sirven para dar problemas.
Juan Segovia

LA VERGUENZA DE LA PROVINCIA

Uno de los pilares básicos de un estado social y de derecho es la existencia de una atención sanitaria adecuada a las necesidades de los ciudadanos. Esa necesidad va variando con los años, y así, lo que a principio de los noventa podía ser un buen centro de salud, la verdad es, que con el paso de los años, la falta de interés por parte de las administraciones y el mismo aumento del nivel de vida, resulta que se va quedando escaso para las necesidades de la población. Eso es lo que ha ocurrido con el centro de Fuente Palmera. El origen de la situación importa poco, lo cierto es que nuestro centro de salud que fue uno de los primeros de la provincia en su momento, hoy en día es una autentica vergüenza, una vergüenza que tenemos que sufrir todos los ciudadanos, cuando tardan hasta cuatro días en darnos una cita para ver a un medico y que cuando por fin conseguimos llegar descubrimos que nuestro médico tiene tanta gente en la lista que apenas en dos minutos tiene que resumir los saludos, el diagnostico, el tratamiento y la despedida que conforman una visita normal a un medico.
Esta lamentable situación, la cual se agrava con la falta de servicios que hoy en día catalogaríamos de esenciales, como por ejemplo, la falta de un servicio de radiografías o el disponer, para una población de 10.000 habitantes con el agravante de la dispersión, de un sólo equipo de urgencias o el hecho de que la dotación de servicios de médicos a las aldeas con mayor número de habitantes, caso de la Ventilla y la Peñalosa se hayan convertido en otra promesa olvidada como aquel sueldo que se les iban a pagar a las amas de casa. En fin, todas estas cosas y otras muchas que podríamos añadir, hacen que el grado de calidad de los servicios sanitarios de que “disfrutamos” (por decirlo de alguna manera) los vecinos de la Colonia sea quizás de lo peor que se puede encontrar en un país desarrollado. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? En mi opinión ha sido una situación de dejadez de esta Junta de Andalucía cuya “Segunda Modernización” parece ser que no contempla la modernización de los servicios sanitarios de los pueblos, unido esto también a nuestra secular falta de compromiso reivindicativo, que ha llevado a que día a día la atención hallan ido empeorando sin que ni un solo quejido escapase del centro de salud. Que por fin los ciudadanos de nuestro municipio se animen a recoger firmas para reivindicar la mejora de los servicios sanitarios es una gran noticia pues de todos es sabido que en esta “Andalucía Imparable” de la “segunda chavisación” el que no llora no mama.
Juan Segovia

La Memoria Robada

Contra la manipulación descara que el PSOE de Fuente Palmera está haciendo con el recuerdo y el sufrimiento de nuestro pueblo durante el franquismo.

A decir de muchos, en este pueblo nadie sabia lo que era un socialista hasta bien muerto y enterrado Paco Ranas. Lo cierto es que durante cuarenta años sólo se oyó hablar de comunistas hasta el punto de que parece ser, por lo que se cuenta, que comunista y antifranquista llegaron a ser casi sinónimos. No obstante nuestra orweliana junta de Andalucía, con su gran hermano Chávez a la cabeza parece querer empeñarse en rescribir la historia, una historia donde a partir de ahora se presentan a los socialistas como lo que nunca fueron, luchadores antifranquistas de primera línea. Y para ello tiene la desfachatez de presentarnos jornadas de memoria histórica, en la que los únicos que participan, los únicos que hablan son los directamente interesados, los socialistas. Tal y como se puede ver en la lista de participantes al acto, entre los que se encontraban:

- Doña Mª del Mar Moreno Ruiz, presidenta del parlamento andaluz

- D. Antonio Marquez. Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía.

- Dña. Rafaela Crespín. Vicepresidenta Primera de la Diputación.

Y estos, sólo entre los anunciados, porque en la sála estuvo, al parecer desde el mismísimo secretario general del PSOE en la provincia de Córdoba, hasta el sector ultarsur del partido en Fuente Palmera.
No deja de chocar que en un acto sobre la memoria histórica abunden tanto los políticos y no hubiera, en cambio, ni un sólo historiador. Ni tan siquiera el cronista oficial del municipio. Es extraño que el único testigo de aquella época que participo fuese Dña. Francisca Adame: poetisa oficial del “movimiento”, madre del ex-alcalde Antonio Guisado y al parecer única victima del franquismo de este pueblo; cuya experiencia puede que sea tan enriquecedora como al de cualquier otro, pero que al presentarse sola consiguen crear un efecto de sectarismo completamente inapropiado para el tema que se trata. Esta escasez tanto de testigos como de historiadores así como la extraña naturaleza de algunos de los temas tratados en las jornadas, que le pegan tanto a unas jornadas históricas como a un santo dos buenas pistolas (como el nuevo estatuto andaluz, presentado nada más y nada menos que por Antonio Marquez) además de la presencia del mismísimo secretario general del PSOE en la provincia de Córdoba, señor Almenara, nos hace pensar que más que un acto sobre la memoria histórica; lo que se allí se ha hecho es un acto político encubierto, un acto de propaganda en el que con fines claramente partidistas el PSOE trata por un lado y a nivel Andaluz, de manipular y controlar ese movimiento que actualmente se viene generando por recuperar una memoria que nos pertenece a todos. Y por el otro, y a nivel local el de hacer un acto público que sirva de auto bombo al maltrecho PSOE de la colonia y de paso recordarnos al resto de los ciudadanos con quien están las sectarias instituciones andaluzas y provinciales y con quien no.
La memoria histórica es la memoria de la gente que sufrió la guerra y la dictadura. Es el recuerdo de esa gente que se tenía que poner en pie cuando entraba el sargento de la guardia civil en el bar, de los niños que con 8 años guardaban cochinos por un plato de comida, de gente que escuchaba de noche asustada “la pirenaica”; el recuerdo de las arbitrariedades de la guardia civil, de las palizas y humillaciones públicas; de los presos políticos y de las “sacas” al atardecer; y, sobre todo, es el recuerdo del hambre y del miedo. Recuperarla es un acto de afirmación de nuestra dignidad como pueblo libre. Dignidad que una vez, nos fue brutalmente extirpada, a fuego y sangre, en un 18 de julio de 1936 y nos costó casi cuarenta años volver a encontrarla. En resumen es algo demasiado importante para que unos cuantos politicastros resentidos por haber perdido las elecciones lo prostituyan con el único fin de presentarse como lo que ni ellos mismos se creen que son y darse una relevancia inmerecida en nuestro pueblo o para que un PSOE, enfrascado en un grave proceso de “priización” en Andalucía, trate de arrebatárnosla para usarla como un instrumentos más para perpetuarse en el poder.
Juan Segovia

Medallas

Dice el hispanista Gerald Brenan en un libro magistral, “El laberinto español” - que recomiendo leer- que; “Andalucía es el pueblo mas damnificado por España” desde que España existe.

Esta tierra madre de Séneca, Machado, Alberti o Lorca. Esta tierra “damnificada” por la mal llamada reconquista, esa tierra que se fragmentaba en pequeñas propiedades en manos de campesinos andalusíes, quizás musulmanes, quizás cristianos, quizás judíos. Esta tierra que en esa”reconquista” vieron aquellos campesinos como le expropiaron sus tierras por la nobleza y las ordenes militares del norte de la península. La invasión militar los convirtió en jornaleros, en desposeídos, dando lugar a la Andalucía de los latifundios.

La Casa de Alba encarna la máxima expresión de ese latifundio estéril, subvencionado y parásito, consecuencia de unos siglos de retraso histórico. Contra ese modelo injusto e inmoral, que representa la Casa de Alba, se levantaron los movimientos campesinos de principio del siglo XX y los revolucionarios de la II Republica. Blas Infante los condeno en nuestro Himno:¡Andaluces levantaos¡ ¡ pedid tierra y libertad¡.

Sesenta años después de la muerte del padre de la patria andaluza, la Junta de Andalucía, nuestro máximo órgano político, en un acto vergonzante y bochornoso, nombra a la Duquesa de Alba hija Predilecta de Andalucía. En palabras de Consejero Zarrias: la Junta ha valorado en la Duquesa “su naturalidad, llaneza y alejamiento de la pompa, su personalidad íntimamente ligada a la forma de ser andaluza y muy especialmente a Sevilla, ciudad en la que reside habitualmente en el Palacio de la Dueñas (Vamos, que no vive en las tres mil viviendas) y de cuyas tradiciones y costumbres es una activa embajadora”.

Para quien no lo sepa, la Junta ha tenido en cuenta el “andalucismo” que irradia, por los “cuatros costados”, la Duquesa; por ejemplo: cuando exhibe su porte, vestida de faralaes por la Feria de Sevilla o Jerez, al sentarse en la barrera de la Maestranza, en el Palco del Ruiz de Lopera, o cuando derraman sus palabras ese “acento andaluz” que le caracteriza.


Cuanto duele que Andalucía haya dejado de ser un pueblo de jornaleros, pero no de señoritos.

Manuel Ruda

EL JORNAL ZAPATERO

“Vientos de pueblo me llevan,
Vientos de pueblo me arrastran,
Me esparcen el corazón y me aventan la garganta”
Miguel Hernández


El campo andaluz tiene fecha de caducidad, la base económica de miles de pueblos andaluces está en un punto final sin retorno.

Los progresivos recortes en subvenciones desde la C.E. y una política comunitaria que se encamina a primar las hectáreas de cultivo más que la producción llevará, sobre todo en zonas de olivar, a la pérdida de decenas de miles de jornales.

Cuando miles de andaluces dieron la cara en Sevilla contra la RENTA AGRARIA del PP, que suponía el punto final de un desempleo que para más de 450.000 andaluces es esencial para poder equilibrar su renta per cápita al resto de España, nunca suponíamos que el nuevo gobierno traería más de lo mismo.

Zapatero con su figura estilizada, digna de un yupi de Madrid, ha traicionado a los miles de jornaleros que esperábamos que de una vez por todas se dignificara el trabajo agrícola y se diera una base legal autónoma de posibles cambios en el gobierno. La renta Agraria no será eliminada (otra promesa más) sino simplemente modificada tarde y mal.
Desde aquel nefasto decretazo, miles de personas han sido incapacitadas para entrar a cobrar la prestación del subsidio y a otras tantas le han sido denegadas las peticiones.

Zapatero, y con él su lugarteniente Cháves, saben muy bien donde están los votos y que los andaluces volveremos a confiar en lo mismo. Las negociaciones para rubricar este nuevo engaño a los jornaleros andaluces serán largas, se maquillaran con medidas para la galería y la foto final. Pero no acabarán con el problema endémico del campo andaluz; la cobertura social de nuestro sector y el fraude que existe en el cobro del desempleo.

Y por otra parte están nuestros representantes; los sindicatos. Los mismos, subvencionados en su mayoría, son borreguitos de la patronal, firmando convenios de miseria sin ser la voz del jornalero que ellos mismos son los que convenían el sueldo con el patrón.

¿Cómo pueden firmar UGT, CC.OO., UPA y UAGA-COAG un convenio por debajo de lo que se está pagando en la realidad? ¿Vivirían estos “funcionarios” con el dinero que ellos firman para un jornalero?
Únicamente el SOC es el sindicato que ofrece en todos los pueblos la reivindicaciones que los jornaleros consideramos justas. A todo esto CC.OO. se siente vulnerada en sus derechos porque el SOC, sin estar en la pantomima de la representación sindical, se considera con pleno derecho de luchar por los jornaleros andaluces, tanto o más que los otros sindicatos.

Zapatero lo ha vuelto ha conseguir, otra mentira más para los hombres y mujeres del campo. Los verdaderos trabajadores seguirán sufriendo la gestión de unos gobernantes nefastos. Y por otro lado los que nunca han pisado un tajo cobrarán el desempleo agrario. ¡Así nos va!

FRANCISCO J. RUIZ MORO.

Archivo del blog